lunes, 16 de abril de 2012

Cuando no necesitas más

La lluvia de Abril golpea con fuerza en el cristal de la ventana de esa buhardilla acogedora, las luces están apagadas, fuera es de noche, una noche tormentosa de viento y agua. Las pequeñas velas de vainilla están encendidas, dando una cálida luz de atardecer a lo que tienen a su alrededor. El ordenador encendido muestra una serie que ambos siguen y que ven desde la cama, tapados con las mantas, abrazados. Él aún no se cree que ella esté allí, que se haya hecho realidad ese sueño: quedar con ella, ir al cine, cenar...y que no se tenga que marchar hasta el día siguiente. Ella cierra los ojos, nota su aliento en su nuca, y sonríe, feliz, enamorada, al fin tranquila, consiguió lo que un día le había parecido imposible. Una mano apaga el ordenador, se suceden caricias, abrazos, besos, risas, roces, miradas...un te quiero, un te amo.
Más tarde ella está despierta, no sabe que hora es, pero no puede dormir. Ha parado de llover, el sonido de la lluvia que antes los acompañó ya no está, ahora se ve algo de luz de luna atravesar el cristal...se da la vuelta y puede verle allí, dormido, agarrado a ella inconscientemente, sonriente...y se siente morir por no haber intentado antes de verdad algo así, poder estar juntos los dos, nadie más.
Son las seis de la mañana y él despierta, ella solo está adormilada, así que la besa y con un te quiero se levanta de la cama. Ella consigue conciliar el sueño, pero él no vuelve a tumbarse. Sin que se de cuenta se sienta en la cama con la espalda en la pared, mirándola...y una foto robada capta la imagen de esa niña transformada en mujer sonriendo dormida a la almohada.
La mañana llega y todo sigue igual, risas, cosquillas, felicidad...el mejor fin de semana de sus vidas llega a su fin en unas horas, pero no piensan en eso...en ese momento solamente son ellos dos, como siempre, jodidamente perfectos.

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