lunes, 23 de mayo de 2011

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"Sun kissed Coral" pone en la etiqueta de ese botecito de vidrio transparente que promete colorear de atardecer la superficie de sus uñas cortas. Un color flúor muy en contraposición con los tonos oscuros que ella suele ponerse. "Demasiado llamativo"-piensa-"Así no parezco yo".
El pincel avanza con la suavidad propia de una acuarela sobre el lienzo mientras ella frunce el ceño, pero no detiene el pincel; ni tan siquiera deshace lo ya embadurnado, sabe que en el fondo quiere ese cambio, o al menos su subconsciente la anima a ello fervorosamente. ¡Qué ridículo! ,podrían pensar algunos, que el simple hecho de ponerse un color en las uñas cause tal conmoción, tal inquietud, pero todo tiene su motivo.
Ella mira a su alrededor, se mira a sí misma, reflejada en cada esquina de aquella habitación. A veces no se reconoce, le parece haber vuelto a su antiguo yo, aquella época Barbie de ingenuidad devastadora.
Pero suspira y niega con la cabeza. "No"-piensa-"nada más lejos".
En la habitación, como música de fondo, mientras empieza a oscurecerse el cielo tras la ventana abierta y cae la lluvia, suena el rasgar de una guitarra acompañando una voz melancólica entonando "Gone, play on". Todo muy acorde con su estado de ánimo, todo menos ese color coral.
Contempla pesarosa esos apuntes, esas hojas a lápiz y todo ese papel derrochado, gastado con ideas vanas, ciencias varias y nombres imposibles que se encuentra en su escritorio. Piensa, y ojalá erróneamente, que no le servirán en absoluto, que como hasta ahora ha demostrado, está destinada a ese superficial fracaso, a intentar sentirse bien consigo misma en la superficie mientras va acumulando error tras error.
Una lágrima traicionera le recorre la mejilla encendida de rabia e impotencia, pero sobre todo de indecisión.
Entonces una vibración baja la saca de su estado de inercia. Coge el teléfono de encima de la mesa y lee...tiene un nuevo mensaje. Da unos cuantos toques a la pantalla táctil y ésta, obediente, muestra el contenido y el remitente del pequeño texto.
Bueno, parece que no todo es tan desastroso...sonríe enjuagándose esas lágrimas, contesta y vuelve a ese estudio tan poco gratificante y sacrificado.
En esos pequeños mensajes se esconden los "te quiero".

2 comentarios:

Pescador de ballenas dijo...

No comprendo las lágrimas de estas muchachas de uñas pintadas, escritorzuela de mis amores. Mira que no tiene cosas que estudiar ni tequieros que las distraigan inoportunamente de la taxonomía como para andar sacardo tiempo para eso. :P

Chica Undefined dijo...

Esas lágrimas vienen precisamente de uno de los motivos que nombras, ya que se siente frustrada en cuanto a los estudios entre otras cosas que no he nombrado en el texto, además en ese momento los te quiero por mucho que la distraigan en ese momento se encuentran lejos, por lo tanto cuando descansa de sus obligaciones y se pone a pensar en la situación se desespera un poco y tiende a desahogar
es una chica un tanto pesimista ella.
Espero haber resuelto tus dudas pescador :P