viernes, 27 de mayo de 2011

Y decirte...

Él espera su respuesta en el chat desde esta mañana, ella; pese a la confianza, no sabe como decirle todo eso; responder a una pregunta muy sencilla que a la vez es complicada, de respuesta abstracta; qué piensa de él, decirle algo que no sepa ya...es como preguntarle por lo que más guarda para ella, para sí misma, hacer que salga de dentro y quedar al descubierto por completo...pero, a su pesar ( en parte), después de ese juego incansable de no decir nada, se decide, y escribe:
"Me encanta tu sonrisa de niño cuando haces travesuras, los ojos que veo difuminados al estar tan cerca que puedo sentir tu respiración haciéndome cosquillas en la cara, la manera de cogerme entre tus brazos y alzarme cuando estamos en la calle, tus palabras bonitas que me hacen gracia y a la vez me hacen poner caras raras por que eres demasiado cursi...y de pronto te vuelves un chico malo que pondría roja a la más mojigata. ¿ que por qué no creo que estés loco? por que un loco, dentro de lo que cabe, tiene su orden dentro de su locura, pero tu..eres impredecible, tan pronto estás sonriendo como estás serio, pensativo, tierno, cariñoso, envarado, extraño en los temas de conversación, clásico, heavy o romántico...
Contigo nunca hay garantías, siempre me sorprendes día a día, y a la vez me acostumbras a esos altibajos extraños, sólo hay algo de lo que estoy segura contigo, y es que, por ahora, no tengo nada que me guste más que lo que tenemos ahora. Te quiero."
Lo envía y espera la respuesta, sabe que lo más probable es que haya unas risas y luego algo de cariño en respuesta, pero siempre se pregunta cómo será su cara, sus gestos, cuando lee eso en su ordenador, lejos de ella...si tendrá la misma cara que ella cuando lo ve aparecer en el chat.

Un pequeño detalle...





Para aquellos que me acompañan desde mis tiernos años de cuna; no es mucho, pero a veces hasta el homenaje más sencillo es mejor que muchas palabras vacías.
Gracias Queen.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Sonríe

Podría decirse que no es una chica muy culta o intelectual, tampoco entiende de políticas, negocios, mentiras, y demás asuntos varios que dominan la comunidad adulta. Tampoco es capaz de entender por qué la gente se destruye a sí misma y a los demás, siendo el mejor regalo dar vida y dejarla estar.
Pero hay algo de lo que sí entiende...sabe de sentimientos, de sonrisas, de momentos robados dulcemente al tiempo que se escapa de las manos, sabe reír al ver la sonrisa de un niño, o la cara de asombro que se le queda a una niña cuando se le apoya una mariposa encima por primera vez. Sabe llorar de alegría y sonreír con tristeza cuando se la juega la vida, a ella o a más gente. Entiende de atardeceres en playas calmas, de brisas nocturnas y cielos estrellados, entiende de besos y caricias robados, regalados, de miradas cómplices y cosquillas traviesas, Recuerda con alegría las risas de sus amigas, el cosquilleo del sol sobre su piel desnuda acariciada por la arena, la sensación de paz en la cumbre de ese monte, como compañía, al lado suya, la bicicleta.
Puede que no sea una chica 10, que no sepa desenvolverse demasiado en un mundo de adultos tan retorcido y cruel, puede que un día se le apague la sonrisa cuando vea que no todo va bien.
Pero siempre sabrá ver que lo mejor de la vida está en esos instantes que, como fotografías, se te quedan grabados en la memoria, momentos que puede que no duren más que 3 segundos, pero que son los momentos que tejen la felicidad.

lunes, 23 de mayo de 2011

New message in the inbox

"Sun kissed Coral" pone en la etiqueta de ese botecito de vidrio transparente que promete colorear de atardecer la superficie de sus uñas cortas. Un color flúor muy en contraposición con los tonos oscuros que ella suele ponerse. "Demasiado llamativo"-piensa-"Así no parezco yo".
El pincel avanza con la suavidad propia de una acuarela sobre el lienzo mientras ella frunce el ceño, pero no detiene el pincel; ni tan siquiera deshace lo ya embadurnado, sabe que en el fondo quiere ese cambio, o al menos su subconsciente la anima a ello fervorosamente. ¡Qué ridículo! ,podrían pensar algunos, que el simple hecho de ponerse un color en las uñas cause tal conmoción, tal inquietud, pero todo tiene su motivo.
Ella mira a su alrededor, se mira a sí misma, reflejada en cada esquina de aquella habitación. A veces no se reconoce, le parece haber vuelto a su antiguo yo, aquella época Barbie de ingenuidad devastadora.
Pero suspira y niega con la cabeza. "No"-piensa-"nada más lejos".
En la habitación, como música de fondo, mientras empieza a oscurecerse el cielo tras la ventana abierta y cae la lluvia, suena el rasgar de una guitarra acompañando una voz melancólica entonando "Gone, play on". Todo muy acorde con su estado de ánimo, todo menos ese color coral.
Contempla pesarosa esos apuntes, esas hojas a lápiz y todo ese papel derrochado, gastado con ideas vanas, ciencias varias y nombres imposibles que se encuentra en su escritorio. Piensa, y ojalá erróneamente, que no le servirán en absoluto, que como hasta ahora ha demostrado, está destinada a ese superficial fracaso, a intentar sentirse bien consigo misma en la superficie mientras va acumulando error tras error.
Una lágrima traicionera le recorre la mejilla encendida de rabia e impotencia, pero sobre todo de indecisión.
Entonces una vibración baja la saca de su estado de inercia. Coge el teléfono de encima de la mesa y lee...tiene un nuevo mensaje. Da unos cuantos toques a la pantalla táctil y ésta, obediente, muestra el contenido y el remitente del pequeño texto.
Bueno, parece que no todo es tan desastroso...sonríe enjuagándose esas lágrimas, contesta y vuelve a ese estudio tan poco gratificante y sacrificado.
En esos pequeños mensajes se esconden los "te quiero".

sábado, 21 de mayo de 2011

Presentando...

Caminas por la acera en medio del frío, de la gente, de la misma ciudad que te vio crecer entre sus viejos muros y sus lágrimas de lluvia eterna. Pero nunca es lo mismo, las notas cambian cada día, y junto a ellas todo se transforma.
La ciudad, ese gran titán de piedra, y tú, os disfrazáis de mil emociones distintas, no tiene lugar aquí la rutina, basta quererlo, basta estar atentos y dejarse llevar. Sólo hace falta un simple gesto.
Entonces buscas, pulsas play y vuelves a caminar, las notas fluyen, su voz te arrulla, cada canción suya es diferente, te inspira, te da fuerza, te arropa, hace que te sientas eufórica; ese acorde llena la calle y esos muros de la perfecta melancolía, dibuja en cada pared, cada paseo y cada árbol una sensación contada con mil historias distintas.
Cada palabra escrita en esos versos es la adecuada al momento que estás viviendo, sabes que nada sería igual si no los tuvieras a ellos, si no cantaran lo que tu sientes y que debes sacar de dentro, son tu musa, tu amiga, tu escenario, tus sentimientos, tu tristeza, tus lágrimas de alegría, son todo lo que te acompaña embrujándote en tu camino cada día...son tu grupo favorito, tu banda sonora, tu hechizo.
Entonces te das cuenta, llegas y tienes que pulsar el stop; por desgracia ciertos sitios necesitan de ese macabro silencio para cumplir ciertos fines. En cuanto lo pulsas, toda esa magia enmudece, todo pierde algo de vitalidad e incluso algo de sentido.
Pero luego lo notas, sus acordes están en tu cabeza todavía, esperando al momento en el que puedas volver a escucharlos. Por que volverás a sentirlo, es la llamada, es la hora de que fluya...es Música